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Cómo es afuera es adentro y cómo es adentro es afuera
Se puede ser una persona emocionalmente ecológica?
El "calentamiento emocional global" tambien existe?
Aunque no sea una línea terapéutica muy conocida, es así.
Sus autores, los doctores SOLER y CONANGLA, fundadores de la Fundado ÀMB1T, Institut per al Creixement Personal de Barcelona, crean una disciplina que va un paso mas delante de la Inteligencia Emocional: La Ecología Emocional.
Esta mezcla e integra visiones procedentes de la ecología, la literatura, la poesía, la psicología humanista, la sabiduría popular y la filosofía
Ellos han investigado que las catástrofes naturales que aumentan día a día en nuestro planeta y con tiempos cada vez mas cortos entre una y otra, producen tambien catástrofes en nuestro ecosistema emocional y afectivo que necesita una urgente tarea de preservación cuidado y desintoxicación.
Estamos sumamente afectados por los índices crecientes de violencia, la intolerancia y manipulación en las relaciones personales y sociales, el malestar de los vínculos humanos, la incomunicación en la era de la comunicación, el consumo cada vez mayor de ansiolíticos y antidepresivos, la increíble pandemia de adicciones de todo tipo,etc. están no hablando, sino gritando que algo funciona muy mal!
Todo esto se traduce en legiones de personas angustiadas que corren hacia los consultorios psicoterapéuticos y las más de las veces no consiguen los resultados esperados.
“Hace un tiempo tomamos conciencia de que padecemos mayor contaminación emocional que atmosférica. Nos dimos cuenta de que los grandes principios de la ecología eran aplicables a la gestión de nuestro mundo emocional y a partir de entonces iniciamos un trabajo de investigación y de elaboración creativa de esta categoría”, “Hemos adaptado los conceptos sobre ecología al mundo de las emociones para que ayuden a explicarlas y a comprenderlas mejor.
Así, hablamos de energías emocionalmente ecológicas, reciclar emociones, clima emocional global, lluvia ácida, basuras emocionales, contagio emocional, contaminación emocional, desertización, vitaminas emocionales, espacios protegidos”, explican Soler y Conanglia los autores de esta nueva corriente acerca de las bases de la EE.
Soler y Conangla dicen “Definimos ecología emocional, o psico-eco-afectividad, como el arte de gestionar nuestros afectos (emociones y sentimientos) canalizando y dirigiendo creativamente su energía”, “Es un trabajo en equipo mente-emoción. El concepto eco hace referencia a la importancia de que ambas vertientes trabajen integradas, en armonía, de forma sostenible y equilibrada para que nos muevan a efectuar acciones de mejora en nuestra persona y en los sistemas humanos y sociales en los que estamos inmersos. Incluye dos valores esenciales: la responsabilidad y la conciencia del impacto emocional global.” “también las personas funcionamos en ciclos: de vida y de muerte, de descanso y de trabajo, de calma e inquietud, de reflexión y acción, de construcción y destrucción. Tenemos todo un mundo exterior para recorrer y todo un camino interior para encontrarnos y hacernos nacer. En este camino, nuestra afectividad y nuestra inteligencia deben aprender a trabajar en equipo para no destruirnos a nosotros, a nuestra especie y al mundo maravilloso en el que vivimos”.
¿Cuáles son las herramientas de la ecología emocional y cuál su aplicación?
La responsabilidad sobre la propia vida (hacerse cargo de ella y de sus decisiones) es fundamental, para los creadores de la EE, en lo que llaman gestión emocional ecológica. “Al pensar, analizar y reflexionar, vemos que no hay una sola vía de acción ante las distintas situaciones de la vida. A veces decimos que no tenemos libertad para tomar cierta decisión o ejecutar un acto, pero lo que ocurre es que no estamos dispuestos a afrontar las consecuencias de esa acción. La libertad la tenemos y es así casi siempre.” Por el camino de la evitación o la inacción, sostienen, se terminan pagando precios aún más altos y tomando un camino existencial basado en soluciones epidérmicas o en consignas aprendidas y repetidas como leyes. Hacernos cargo de nuestras elecciones (en los planos afectivo, familiar, laboral, vocacional, profesional, social o comunitario) lleva a que cada acción se convierta en una nueva pieza de una construcción personal y única, afirman Conangla y Soler.
La salud psicoafectiva, en términos de EE, requiere respeto por los propios tiempos (distintos en cada persona), salir de los ritmos vertiginosos propuestos desde afuera, recuperar el valor de la pausa y del silencio interior, así como la ecología física propone respetar los tiempos, los espacios y los ritmos de la naturaleza. La EE esgrime un principio según el cual lo profundo de la espiritualidad está en lo cotidiano y en lo ordinario y es allí donde hay que buscarlo y honrarlo. “Carpe diem no significa que debamos buscar y agotar hoy todos los placeres, sino que debemos buscar y disfrutar de los hechos de hoy”, recuerdan, glosando al filósofo Fernando Savater. Una buena pregunta para empezar el día, aconsejan Conangla y Soler, es: ¿qué bien puedo hacer hoy? Un interrogante cotidiano que puede orientar los actos y las actitudes de la jornada.
Los ecólogos emocionales subrayan algo muy significativo: no somos responsables de lo que sentimos (las emociones no se eligen ni se planifican de antemano), pero sí de aquello que hacemos con lo que sentimos. Rescatan así el valor de todas las emociones, no las clasifican en buenas y malas, positivas y negativas. Todas cumplen una función. Lo que importa es cómo se gestionan, lo que se hace con ellas. Escogemos nuestra actitud y nuestra conducta, reza un principio de la EE. “Pensar que algo nos será dado sin que hagamos algo por ello y quejarnos por no recibirlo, contribuye a la contaminación emocional”, advierte el mismo principio.
Otra consigna de esta corriente apunta al valor del discernimiento. Concretamente, aprender, desde la experiencia, qué aspectos de la realidad, y en qué circunstancias, pueden ser modificados por nuestra conducta, y cuáles son inalterables. Del mismo modo, incluir en nuestras expectativas y planificaciones el rol de lo imponderable, de aquello que escapa de la voluntad, la decisión y la acción propia, y que sin embargo es parte inexorable de la vida. Cuando el discernimiento no se hace presente, su lugar suelen ocuparlo la intolerancia, la ansiedad, la inadaptación. Es decir, el sufrimiento emocional.
Desde la EE “proponemos instaurar una pedagogía de la provisionalidad y la transformación”, explican sus creadores. “Vivimos aferrados a criterios de seguridad y permanencia, contratamos seguros para todo, queremos tener todo bajo nuestro control. Los cambios y las transformaciones son parte natural de la vida, pero nos cuesta asumirlo y lo vivimos como pérdidas, de modo que siempre nos encuentran sin recursos.” Todos somos como un río, ejemplifican, que cambia de curso, que atraviesa diferentes territorios, que pierde y gana cauce, que se hiela y se deshiela, pero jamás pierde su esencia, el agua. Un principio ecológico emocional es el de aceptar el cambio y la transformación para mantener y proteger nuestra esencia.
“Hay un calentamiento emocional global”
–¿De qué modo aplican la ecología emocional en su trabajo con personas y en qué áreas de las relaciones la ven hoy más necesaria?
–Trabajar las competencias emocionales, supone beneficios en tres niveles. Respecto de uno mismo: la mejora del conocimiento de los matices emocionales, la traducción correcta de la información emocional y su incorporación en el mapa mental en el momento de tomar decisiones; un buen equilibrio personal y mayor coherencia en el eje mente-emoción-acción. Respecto de nuestra relación con los demás: relaciones más honestas, coherentes y profundas, mejor calidad de comunicación y capacidad de crear vínculos basados en la libertad y no en la dependencia. Respecto de nosotros en relación con el mundo: conciencia de la interdependencia de los sistemas vitales que habitamos la Tierra, acciones creativas de mejora del mundo, mayor respeto al entorno.
CrEEmos que esto es afín a todas las áreas de las relaciones humanas. Estamos aplicándolo en el sector sanitario (hospitales, formación de médicos y enfermería, cuidadores), en el de enseñanza (profesorado de todos los niveles: universidad, escuelas medias, primaria y prEEscolar), en el sector empresarial (formación para directivos aplicando estrategias de EE). Además, en la Fundación Ambit se dan estas estrategias a todo tipo de personas, desde adolescentes hasta jubilados, profesionales o estudiantes. Sería muy interesante que llegara a los políticos, así como a los profesionales de los medios de comunicación y restantes áreas. Las personas que se hallan en posiciones de influencia tienen mayor posibilidad de contagiar positivamente, pero también de contaminar y destruir con mayor rapidez.
¿Creen que el mundo emocional es un lugar desvalorizado o poco explorado en nuestra cultura? ¿Cuáles serían los principales malentendidos respecto de ese mundo?
–Dedicamos toda nuestra vida a entrenar nuestra mente: adquirimos conocimientos y nos enseñan a pensar, pero en el territorio emocional, en cambio, somos todos autodidactas, en mayor o menor medida. Hay quien considera las emociones como obstáculos que interfieren en nuestra dimensión racional. Nada más equivocado, puesto que las emociones son un lenguaje distinto y complementario. Una mente inteligente pero desconectada de las emociones construiría mapas de decisión equivocados y peligrosos. Las emociones dan color al paisaje y sirven para orientarnos en el mundo; nos indican si la ruta que hemos elegido es adaptativa o destructiva. Enumeramos así las principales crEEncias erróneas respecto de las emociones:
–¿Qué relación ven ustedes entre la EE y el equilibrio y la armonía del mundo externo? ¿Cómo interactúan?
–La EE plantea un dilema inicial: “¿crear o destruir?” y elige “crear”. Como dijo Erich Fromm: “Toda la energía que no se dirige a crear se convierte en energía destructiva”. De la misma forma que ya no consideramos admisible que alguien lance residuos tóxicos y contaminantes a un río –porque sabemos que los peces y el río van a morir–, no podemos permitirnos el lujo de ir lanzando partículas emocionales tóxicas al exterior. Las personas y la naturaleza son sistemas abiertos totalmente interdependientes. Existe un clima emocional global que se está deteriorando cada vez más debido a nuestro analfabetismo emocional y a nuestra irresponsabilidad. El clima emocional global va a depender de la suma de las aportaciones de todos y cada uno de nosotros. El calentamiento emocional global se manifiesta en multitud de síntomas: aumento de las agresiones verbales, físicas, psíquicas y morales, estrés, aumento de patología ansioso-depresiva, racismo, corrupción, guerras, terrorismo, enfermedad.. Ya es hora de efectuar cambios preventivos en lugar de vernos obligados a recurrir a cambios catastróficos; a veces, demasiado tarde. La EE defiende un modelo humano psicoecoafectivo: personas que construyen un espacio interior armónico en el cual razón y emoción unen sus fuerzas fomentando acciones más empáticas, generosas y solidarias hacia los demás y hacia el mundo.
Abono emocional (o vitaminas emocionales)
Ayudan a crecer y ayudan a vivir. Proporcionan nutrientes y energía emocional: agradecimiento, felicitaciones, sonrisas, abrazos, caricias, ternura...
Agujero en la capa de ozono
Pérdida de protección en nuestro interior que hace que recibamos algunos estímulos sin protección ni filtro alguno. Por ejemplo, juicios de valor, críticas, susceptibilidades...
Biodegradable
Emociones que hay que permitir que cambien, evolucionen o desaparezcan. En cambio, las “no biodegradables” pueden llegar a envenenarnos.
Cartografía emocional
El mapa mental del mundo que utilizamos como guía en la vida diaria. Información con carga afectiva que señala zonas de peligro, de exploración, rutas adecuadas… Contiene la memoria emocional.
Contaminación
Afectos en mal estado, como el mal humor, irritación, enojo, desánimo, el rencor o el resentimiento. Se contagian y contaminan el clima emocional global.
Conservas emocionales
Situaciones agradables cuyo recuerdo podemos guardar para evocarlo cuando lleguen los malos tiempos.
Desierto
Momento emocional en el que uno se siente en tierra yerma, solo y sin recursos.
Efecto invernadero y lluvia ácida
Emitimos partículas tóxicas y contaminantes que acaban rebotándonos en forma de lluvia ácida reduciendo a cenizas nuestra vida interior: El mal humor, las agresiones, el rencor, la envidia, los celos, la crítica constante, la queja, el victimismo, la tendencia a señalar siempre los defectos de los demás...
Energía emocional
Es el combustible que nos ayuda a vivir (automotivación, alegría, amor, ternura...).
Reciclaje
Transformación de un sentimiento que da la oportunidad de evolucionar y descubrir nuevas posibilidades de nuestro interior. Los celos pueden ser una oportunidad para detectar puntos de mejora y transformarse en más autonomía y seguridad; la envidia, en solidaridad y generosidad; la ira, en energía positiva...
Reservas naturales y espacios protegidos
Espacios de intimidad reservados a nosotros mismos. Nos ayudan a respirar y a disfrutar de una mejor calidad de vida. Deben expandirse a medida que crecemos.
Fuentes La Nación y Ecología emocional